Del latín, ‘Consultus’.

             El término Consultor es posiblemente uno de los conceptos más utilizados hoy en día en el ámbito de los negocios, pero ¿sabemos realmente qué es un consultor?

En la mayoría de los casos, la etimología de las palabras es determinante para encontrar el significado real o la esencia del concepto en cuestión. La palabra consultor (del latín ‘consultus’) está formada por raíces latinas y significa ‘persona que da consejos’. Sus componentes léxicos son: consulere (deliberar, dar consejo, asesorar, ser experimentado, tomar soluciones o medidas) más el sufijo –tor (agente, el que hace la acción).

Por lo tanto, el concepto ya en sus orígenes contenía parte de los rasgos que definen a la consultoría moderna: enfoque al éxito, solución de problemas, concepto de mejora, aconsejar, asesoramiento, gestionar etc.

Con todo ello, podríamos definir la consultoría como un servicio de alto valor añadido prestado por personal cualificado y especializado en una determinada área, que se basa en aconsejar, asesorar y solucionar multitud de cuestiones relativas a organizaciones que despliegan su actividad en diversos ámbitos, con la finalidad de que puedan alcanzar sus objetivos y logren optimizar sus procesos de la manera más eficiente y objetiva posible.

Es decir, dicho con otras palabras y para entenderlo mejor, un servicio de consultoría podría ser el equivalente empresarial a una consulta médica: se hace una revisión, se analiza la problemática al detalle y se aporta una solución.

Si tenemos en cuenta nuestro propio escenario empresarial, en el que las cifras de fracaso de las Pymes son abrumadoras (las estadísticas indican que, en promedio, el 80% de las Pymes fracasa antes de los cinco años) se hace fundamental reflexionar y buscar una solución al por qué se produce esta voluminosa desaparición de nuevas empresas.

Según la visión de los analistas empresariales, podemos agrupar las variadas causas de fracaso en cinco grandes áreas: problemas para vender, problemas para producir y operar, problemas para controlar, problemas en la planificación y problemas en la gestión.

En síntesis, basándonos en los datos reales, la complejidad del mundo empresarial exige a las organizaciones un mayor nivel de asesoramiento. Por esta razón, contar con una consultoría se ha convertido en un punto fundamental para alcanzar el éxito.

Pero vayamos un poco más allá y analicemos cuáles son los principales motivos que hacen realmente necesario disponer de un servicio integral de consultoría:

      i.      Que te cuenten las cosas como verdaderamente son.

El hecho de analizar una actividad, un departamento o una empresa de forma externa -sin ningún tipo de vinculación con su estructura, procesos, productos, empleados, etc.- permite un análisis totalmente objetivo que resulta muy difícil conseguir si nos encontramos en el interior de la misma.

      ii.       Resolver conflictos internos.

Las organizaciones se enfrentan a diario a multitud de conflictos internos que afectan directamente a su actividad. Un análisis pormenorizado y detallado, incluso una externalización de determinadas actividades, puede conllevar la solución de gran parte de los problemas causados por factores como son la desorganización, falta de conocimientos, escasez de personal o una mala gestión.

       iii.       Ampliar tu radio de acción y tu red de contactos.

Un perfil consultor, acostumbrado a analizar multitud de empresas, situaciones y casos de diversa índole y en continuo contacto con otras organizaciones, puede aportar muchísimo conocimiento, know-how y expandir la visión de la empresa, aprovechando sus oportunidades y fortalezas, sacándole todo el partido al negocio y estableciendo alianzas con colaboradores/partners que lo complementen.

      iv.       Salir fuera de la “zona de confort”.

Para ser competitivo hoy en día, es fundamental adaptarse a los constantes cambios que se producen en el entorno y el mercado, por lo que será altamente beneficioso contar con una opinión experta que pueda aconsejarnos acerca de la mejor manera de adaptar el negocio al cambiante y complejo entramado empresarial actual.

      v.       Aumento del talento y disminución de los costes.

En primer lugar, como ya se ha comentado anteriormente, es fundamental contar con la visión de una figura externa a la empresa para que analice desde un punto de vista objetivo la situación del negocio y no se vea influida por ciertos factores que podrían distorsionar dicha visión.

Además, hay que ser conscientes de los elevados costes que supone para una organización el hecho de contratar a un profesional experimentado de una forma continuada. Por ello, la solución de contratar los servicios de un consultor externo es ideal para conseguir talento para tu empresa sin necesidad de incurrir en un gasto fijo adicional.

      vi.       Regalo en forma de tiempo.

Con frecuencia, la falta de tiempo asociada a la frenética actividad del día a día impide pararse a reflexionar y tomar medidas concretas para actualizar un negocio y no quedarse rezagado frente a la competencia. La figura del consultor puede ser la mejor solución, ya que te contará todo lo que necesitas saber para hacer crecer tu empresa y obviará aquellos elementos que realmente no sean interesantes para la naturaleza de tu negocio. Es decir, te regalará un tiempo realmente valioso para ti.

      vii.       Información útil, práctica y aplicada.

La formación que puede ofrecer un consultor externo estará totalmente adaptada a la aplicación de soluciones concretas para la optimización del negocio y específicamente enfocada a la empresa en cuestión.

      viii.      Optimización de oportunidades.

Contar con la experiencia de un consultor especializado conlleva contar con numerosas ideas de crecimiento para el negocio. De forma análoga a un entrenador personal en el ámbito deportivo, se trata de tener a tu disposición un consejero propio enfocado al caso particular de tu empresa.

       ix.       Identificación de problemas.

Una visión transversal efectuada desde una perspectiva profesional y especializada, posibilita la percepción de problemas que hasta el momento podían estar pasando desapercibidos en la organización.

       x.      Soluciones enfocadas al problema.

El fin último del consultor es buscar, encontrar, gestionar y aplicar una solución concreta a los problemas que pudieran surgir en una organización.

              Diez han sido las razones aportadas para demostrar la importancia de contar con los servicios que aporta la consultoría en las empresas. No obstante, a modo de conclusión y acabando como empezamos, el mejor motivo siempre se deja para el final:

El conocimiento es poder’, del latín, Scientia potentia est’.

(Francis Bacon)

Si aún te queda alguna duda, escríbenos sin compromiso a través de la dirección de correo electrónico ayudas@gruposca.com y estaremos encantados de ayudarte.

Grupo SCA (www.gruposca.com) es una firma nacional de consultoría presente en el mercado desde hace más de veinte años experta en el asesoramiento y la gestión de la estrategia en las empresas.

 

                                                                                                                  07/11/2017. Daniel García, Consultor

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *