De la idea al mercado. Un sendero del conocimiento a los resultados comercializables

Acabamos de conocer estos días las cifras de las exportaciones españolas. Mientras en la Zona Euro retroceden, España ha vuelto a incrementar su cuota en 2013,  principalmente en países emergentes como Sudáfrica, Brasil, Oriente Medio, China o Japón. Este dato puede atisbar algo de luz al sombrío panorama de los últimos años pero nos quedamos con un dato que nos parece más significativo, las exportaciones que “tiran” del comercio internacional español son las de tecnología media-alta.

La innovación en nuestros productos o servicios lleva de forma implícita una etapa previa de I+D, pero es hora de organizar y planificar cómo trasladar al mercado todo este trabajo, a través de un Business Plan que nos sitúe en un corto plazo en el mercado, incluso internacional.

Este es uno de los objetivos principales del programa marco de investigación e innovación europeo Horizonte 2020, salvar el hueco existente entre las actividades de I+D+i y la explotación de sus resultados. Es hora de cerrar el círculo i-ReDe2B (Idea-REsearch-DEvelopment-DEmonstration-Business). De hecho, los paneles de evaluación de proyectos de la CE van a contar con expertos en business management, marketing e inversiones, así como expertos en comunicación, diseminación y explotación de resultados, que serán muy decisivos en las Acciones de Innovación (IA) y el Instrumento PYME.

Todos estos conceptos se engloban en una actividad más del proyecto, la gestión de la innovación, y debemos de perder el miedo a esta pieza más, “no científica o de excelencia técnica”,  a incluir en nuestras propuestas.

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Sin entrar en detalle, un plan de negocio debe incluir el análisis inicial del entorno, estudios y volumen de mercado, oportunidades, competencia, amenazas, riesgos, demanda social, viabilidad técnica y financiera, qué resultados vamos a obtener y cómo los vamos a gestionar con nuestros partners, propiedad intelectual e industrial, planes de producción, marketing, estrategias, objetivos de venta, beneficios, comunicación, explotación, comercialización, etc., etc., etc. Y además, ¡todo esto con números y datos reales!

Un técnico o investigador realiza parte de estas actividades, de forma natural,  a través de la vigilancia tecnológica pero se hace necesario “ordenar estas ideas” y contar con expertos que completen esta labor, obteniendo como resultado un plan de negocio sólido, sin fisuras. Aunque después sea el mercado el que juzgue nuestro plan, no podemos permitir que una buena propuesta no pase el corte en evaluación, por no haber sabido contarlo de la forma adecuada. Si esto es importante en los proyectos en cooperación, en el Instrumento PYME, la propuesta es básicamente el Business Plan.

La gestión y administración de los proyectos, a pesar de la simplificación de Horizonte 2020 en relación al FP7, va a seguir siendo burocrática y más con la mayor dimensión de los proyectos. Las oficinas de proyecto, expertas no sólo en I+D+i sino en gestión internacional, planes de negocio y explotación, se hacen imprescindibles y deben integrarse en la dirección del proyecto.

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